Después de 38 años en América Latina entre Argentina y México, estoy de vuelta en España.
Después de 38 años en América Latina entre Argentina y México, estoy de vuelta en España. La falta de relevo, el envejecimiento y los problemas de salud, nos llevaron a tomar la decisión de cerrar la fraternidad de Oaxaca en la que me encontraba últimamente y regresar cada una a nuestro país. Por eso desde el mes de mayo me encuentro en la fraternidad de Málaga.
Vuelvo a mi primer amor pues aquí hice el postulantado y los primeros años de votos temporales. Ciertamente la fraternidad ya no se encuentra en la Playa de S. Andrés que fue arrasada para construir el paseo marítimo sino en unos bloques en las afueras de la ciudad. Una gran parte de la población sigue siendo
gitana pero también hay muchos migrantes de Marruecos, África Central, Nigeria, Costa de Marfil, Ecuador, Rumanía... Me duele el nivel de degradación humana, de exclusión. El gran problema es el desempleo, alcoholismo, drogadicción, tráfico, delincuencia, prostitución, gente en la cárcel, a veces
varios miembros de la misma familia, etc.
gitana pero también hay muchos migrantes de Marruecos, África Central, Nigeria, Costa de Marfil, Ecuador, Rumanía... Me duele el nivel de degradación humana, de exclusión. El gran problema es el desempleo, alcoholismo, drogadicción, tráfico, delincuencia, prostitución, gente en la cárcel, a veces
varios miembros de la misma familia, etc.
Verdaderamente es una situación sin salida. Muchas veces vienen vecinas a casa para pedir algo de comida o un pedazo de pan. Algunos van al comedor que las Hijas de la Caridad tienen en el barrio donde dan de comer a 150 personas diariamente. No puedo evitar comparar con Oaxaca donde las vecinas ante la falta de trabajo hacían tortillas, tamales, bordaban servilletas o vendían alguna cosita para ganar el pan de cada día. Lo que me da mucho gusto es ver a las familias migrantes bien integradas, llevando a sus hijos a la guardería, los niños africanos felices de andar en bicicleta, etc. Otra realidad que me impacta es el número de pateras con migrantes que llegan todos los días a nuestras costas.
En esta fraternidad estamos tres, Isabel Pilar que trabaja como voluntaria en la cocina de la guardería, Martina que en este momento está desempleada y yo que de momento me quedo en casa para tener la puerta abierta y estoy buscando un voluntariado cerca de los migrantes. Y aquí les esperamos cuando puedan darse una vueltecita por Málaga.
Un abrazo de llegada
Rosalía
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