De un texto elaborado, a la demanda del Padre General de la Compañía de Jesús, por un grupo de jesuitas que trabajan en Oriente Medio.
Publicado en Noticias de las Fraternidades nº 18
Actualmente es difícil saber de qué Islam se está hablando, ya que las situaciones, las referencias, las lealtades... son numerosas y complejas. En el centro de esta crisis está siempre para todos los musulmanes la cuestión de la relación de su religión con la historia, la modernidad, y su capacidad de entrar en un verdadero trabajo de interpretación de los textos sagrados. Tienen que encontrar también los caminos de un diálogo verdadero que renuncie a la violencia entre las dos corrientes principales del Islam: el Sunismo y el Chiismo.
Más que nunca conviene, cuando aún es posible, permitir, aunque sea modestamente, que se produzcan encuentros. El conocimiento personal del otro reduce el miedo y permite reanudar la confianza. Luego, hay que emprender un combate común para ayudar a establecer un estado de derecho, democrático, que respete las legítimas aspiraciones de las personas y de los grupos que lo constituyen. Los cristianos que, en la historia de esa zona del mundo, han estado comprometidos en el Renacimiento árabe cultural, intelectual y artístico (Al Nanda, en los siglos XIX y XX) y han sido activos en el cambio social, tienen aún mucho que aportar para escribir una nueva página de la vida de esa región.
Su presencia será preciosa sobre todo para compartir con los musulmanes el reto de una palabra que libere, e impedir los riesgos de cerrazón que provocaría la desaparición de la alteridad.
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