El P. Giuseppe Moretti, capellán de la Embajada de Italia en Kabul, da este testimonio de los 60 años de presencia de las hermanitas en Afganistán.
Testimonio publicado en Noticias de las Fraternidades nº 18
En todos estos años, nunca abandonaron Kabul: ni durante la ocupación soviética, ni bajo el régimen de loa Talibanes, ni tampoco cuando hubo bombardeos. Las hermanitas permanecieron junto a los afganos en cuanto pudieron, y ahora su experiencia se termina debido a la falta de vocaciones.
Hablaban la lengua farsi, vivían como las afganas, dormían por el suelo con una alfombra y se vestían con los trajes tradicionales. A causa de esto, apreciaban y querían a las hermanitas, hasta tal punto que estos últimos años habían podido obtener la nacionalidad afgana. En plan de broma decían: “¡No es verdad que no quede ningún afgano cristiano!”
También los Talibanes respetaban a las hermanitas. En 1993 iban todos los viernes a rezar a la capilla de la Embajada, a pesar de que ésta estuviera cerrada durante la guerra civil. Los Talibanes sabían quién eran, pero las dejaron entrar siempre. En la fachada de la capilla había una cruz muy visible.
La sede central de la policía religiosa estaba muy cerca de allí. Hubieran podido destruir la capilla, pero no lo hicieron. Además, al principio del año 2000, la policía religiosa fue a buscar a las hermanitas a su casa. Vivían entonces en un gran edificio construido por los Soviéticos. El responsable del edificio, un “mollah”, paró a la policía y les dijo: “No toquéis a las Hermanas. Hay que respetar a estas mujeres.” Los Talibanes se contentaron con entrar en el piso y se marcharon, dejándolas en paz.
Era impresionante su manera de ser cercanas de aquellos que lo necesitan, “en silencio”. Incluso cuando llegó la OTAN en 2002, siempre rehusaron todas las entrevistas, sobre todo por causa de su entrega y su discreción.
Muchísimas mujeres se acercaron a ellas, en búsqueda de apoyo, de consuelo y de fortaleza, y siempre mantuvieron secretas sus historias. Las hermanitas de Jesús eran afganas en medio de los afganos. Es importante que conservemos su historia, que nos dice que la amistad atraviesa las fronteras culturales y religiosa.
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