Las diferencias pueden enriquecernos, y vividas en la amistad, pueden convertirse en una fuerza.
Los dos últimos años hemos constatado que los encuentros con nuestros vecinos musulmanes y con el grupo de la Federación de los Musulmanes de La Courneuve se han vuelto más profundos.
Con algunos vecinos, además de los encuentros sencillos de cada día o las comidas compartidas con la ocasión del Aido de Navidad, hemos podido mantener intercambios sobre nuestra fe respectiva y apreciar cómo esto nos ayuda en la vida. Ünal, un musulmán de 24 años, nos dijo después de los atentados de París: “Las desgracias suceden, pero hay que sobrellevarlas, son como un test para ver si me apoyo solo en mis fuerzas o si pongo toda la confianza en Dios que es mi roca y la luz que me guía. Mi vida está en sus manos. Los hombres pueden decepcionarnos pero Dios siempre es fiel. Dios puede siempre sacar bien del mal, como después de los atentados, con tantos signos de solidaridad como hubo con las víctimas. Me gusta encontrarme con personas de otras religiones. Creo que las diferencias pueden enriquecernos, y vividas en la amistad, pueden convertirse en una fuerza. ¡Y lo primero que nos une es nuestra humanidad y nuestra fe en Dios, el Uno, el Único, el Misericordioso!
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